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¿decadencia en el mundo del hip hop gringo?

En el año 2006, Nas fue el primero en decir en voz alta un secreto a voces: el hip hop estaba pasando por uno de los momentos más delicados de su historia. Incluso más delicado que el que se dio los meses siguientes a las muertes de Tupac Shakur y Notorious B.I.G. Al fin y al cabo, tras fallecer estos dos reyes del rap de cada costa, enseguida se alzaron a lo más alto artistas punteros del momento como Snoop Dogg y Dr Dre en la costa oeste y, sobre todo, Jay Z y Nas en el este.


Sin embargo, en 2006, ni Lil Wayne ni Kanye West eran lo que son hoy. Jay Z disfrutaba de su etapa sabática en su temprano y tramoso retiro, (aunque regresaría al juego a finales de ese año). Dr Dre se encargaba plenamente de la producción. Y Snoop Dogg había bajado su nivel sobremanera.

Es por ello por lo que Nas abrió las puertas a la polémica cuando declaró públicamente el nombre de su octavo álbum: Hip Hop Is Dead (“El Hip Hop Está Muerto”). Pero quién le iba a decir a Nas que, comparado con ahora, el hip hop estaba más vivo que nunca. ¿Verdad?.

Muchas son las cifras, muchas las sensaciones. Muchos son los que apuntan que el movimiento del hip hop pasa por horas bajas. El auto-tune, las letras facilonas, raperos llevando faldas… Para muchos, el rap está irreconocible.

Por ello, en Rearpo Magazine queremos dar pie al debate entre nuestros lectores. Y para ello, comenzamos con un estudio que hemos realizado sobre una serie de cifras alarmantes.

En primer lugar, y aunque las cifras de ventas no siempre lo dicen todo en cuanto a la calidad de la música, es inevitable no fijarnos en este sencillo indicador para ver como en los últimos años se han ido reduciendo considerablemente el número de canciones de rap que fueron número uno en los Estados Unidos.

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Sin embargo, en el caso de los álbumes la historia cambia un poco. Pues el repunte de 2011 hace que no podamos hablar de una clara tendencia a la baja en las ventas de los discos de hip hop.

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Pero no solo de ventas vive un género. Y menos en los tiempos que corren, en los que muchos países aún siguen gozando de acceso gratuito a casi la totalidad de la oferta musical. También los fans son los que los sostienen asistiendo a los conciertos y comprando merchandising. Y para ambas cosas es preciso buscar en Internet.

Y aquí es donde más se nota la menor importancia del rap. Pues en los últimos años, el número de búsquedas en Google de palabras como “hip hop” o “cultura hip hop” ha bajado muchísimo, como podemos ver en los dos gráficos a continuación:

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La verdad es que la tendencia observada asusta. Y, objetivamente, se podría hablar de una supuesta decadencia del MOVIMIENTO HIP HOP. Más allá del eterno debate entre lo comercial y lo undergound, el caso es que la evolución que está tomando el rap en los últimos tiempos acarrea cambios brutales de estética, sonido y mensaje.

Pero si nos colcoamos a pensar. ¿Cuándo no ha habido cambios brutales en el rap? ¿Acaso es el mismo sonido el de Grandmaster Flash y los Furious 5 que el de Run DMC, Nas, Jay Z, Lil Wayne o Nicki Minaj? Obviamente no. Ni en letras, ni en instrumentales el hip hop actual se parece al de las décadas pasadas. En realidad, cada década es distinta de la anterior. Pues, ¿quién les iba a decir a Public Enemy, tan acostumbrados a rimar sobre sampleados de soul y funk en los ochenta y los noventa, que en el nuevo milenio iba a aparecer un artista llamado Kanye West sampleando a gente como Elton John, CAN y música electrónica y alternativa?

Y en cuanto a la estética, ¿acaso cada época no ha tenido su estilo?. ¿Oh! creías que los baggy jeans durarían para siempre? en esta imagen te darás de cuenta que no:

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En definitiva, el hip hop está pasando por una época muy rica en variedad musical. Y artistas nuevos como Nicki Minaj, Drake, Tyler, Creator y Odd Future, Azealia Banks, A$AP Rocky, 2 Chainz, French Montana, Meek Mill, Tyga, Gucci Mane, Waka Flocka, Hit-Boy, etc. hacen que el rap esté más vivo que nunca. ¿O es al revés? ¡Que Comience el debate!

Felipe Arias | Rearpo Magazine

Twitter del autor @aclayrap
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Acción Poética en Colombia - ¿Defensor u Opositor?

Defensores y opositores de esta propuesta independiente, que llegó a Colombia en 2012.


El movimiento mundial Acción Poética es un fenómeno literario-mural que se ha extendido por toda Latinoamérica, con el objetivo de fomentar la literatura, la escritura y el conocimiento de autores y obras de una forma didáctica y que genere interés de lectura en la sociedad cada vez más apática a este ejercicio.

Tras quince años de existencia, Acción Poética ha escrito en millones de muros de países como Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Venezuela, El Salvador, Costa Rica, México, Honduras y España, con citas de grandes poetas y escritores como Octavio Paz, Jaime Sabines, Julio Cortázar, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Alejandra Pizarnik, entre otros, y el mensaje se ha multiplicado, gracias a blogs y redes sociales.


Pero ¿y qué pasa con Colombia? en diciembre de 2012 nació la comunidad Acción Poética Colombia; sus sedes no serían más que los muros de cualquier ciudad que quisiera emprender una labor cultural que involucrara todo tipo de personas, edades, y grupos étnicos.

Sin embargo, solo fue cuestión de tiempo para que estudiantes de la Central, Unitec, Nacional, Pedagógica, Sergio Arboleda, San Martín, entre otras, coincidieran en que este colectivo "se convirtió en un espacio para compartir en el país trabajos -en su mayoría- de otros países, sin nada nuevo, solo una réplica de lo que se puede ver en otras páginas de Acción Poética del mundo".

En Colombia, Acción Poética ha llegado a Santa Rosa, Barrancabermeja, Pasto, Villavicencio, Puerto Wilches, Bogotá, Yarumal, Ituango, Cali, Neiva, Arauca, Medellín y otras ciudades, no obstante sus opositores recalcan la falta de lectura, pues se valen de frases de bajo impacto, y la poca estética en varios de los murales, que básicamente terminan convirtiéndose según las opiniones del "voz a voz" en una "contaminación visual que solo genera desprecio y risa".


Las opiniones están divididas. Sus 222.200 fans de Facebook y los 12.536 de Twitter aseguran que este colectivo nacional sí "violenta la ciudad con arte" y que dentro de éste sí se respira, se vive y se alimenta de poesía el alma de los colombianos.

Otros por el contrario piensan que las frases de Coelho, Carlos Cuauhtémoc, las fotografías con "frases de superación personal" que nada tienen que ver y las caricaturas que a veces no corresponden a los objetivos de Acción Poética son una burla, tanto que en las redes sociales, especialmente en Twitter, frases ridículas se hacen bajo su nombre.


Habrá que ver cómo avanza Acción Poética Colombia en 2013, por ahora este proyecto sigue en pie y por lo que se ve, logrará mantenerse, pese al poco apoyo financiero con el que cuenta.

Angelica Parrado Sánchez | Cartel Urbano

Jaime Garzón: Hijueputa en televisión

Hace 13 años mataron a Jaime Garzón, y el hecho de que su asesinato hoy en día continúe impune dice mucho de nuestro aparato jurídico y tal vez dice mucho más de los altísimos niveles de corrupción que las últimas décadas han penetrado y contaminado todo nuestro aparato estatal, porque es un secreto a voces quiénes estuvieron detrás de este crimen, pero paradójicamente nadie ha sido condenado aún. A Jaime Garzón lo matamos todos.


No pocas veces he escuchado cómo la gente se jacta diciendo que en Bogotá se habla el mejor español del mundo, pero básicamente lo dicen por lo neutro de nuestro acento, a diferencia de otros países de habla hispana y, sobre todo, para construir una muralla de grandeza frente a otras regiones de Colombia, porque el bogotano prestante ha usado el lenguaje como medio de poder, y sobre esa afirmación de ser los mejores hablados ha edificado un imaginario que reduce a la condición de inferiores a todos aquellos que no compartan un léxico, unos giros idiomáticos, unos recursos gramaticales.

Pero confío que coincida conmigo, estimado lector, en que no son propiamente los que viven en las laderas de Ciudad Bolívar, los ladrones del centro, los soldados rasos, los estudiantes de colegios públicos, los obreros de las fábricas, ni siquiera los universitarios, quienes engrandecen nuestro idioma por su forma de hablarlo. Eso se lo inventaron otros para justificar una suerte de imperio de la lengua como instrumento de poder: eruditos y académicos de vieja data, nuestra anquilosada clase política, empresarios de apellido y alcurnia.

Nos creímos ese cuento durante mucho tiempo, muchos hoy lo siguen creyendo, incluso llevando la manía de la corrección idiomática hasta el delirio. No es gratuita esa tendencia en casi todo tipo de documentos y escritura pública de usar mayúsculas iniciales para destacar asuntos que no lo requieren, y sumarle títulos y grandilocuencias ficticias a expresiones que por normas de la RAE no la tienen. La norma gramatical así entendida no es riqueza sino control social, es en sentido estricto, una muy peligrosa forma de fascismo.

Por definición, todos somos “mal hablados”, mexicanos, argentinos, costeños, paisas, españoles, cubanos, todos por igual, porque los actos de habla nunca pueden coincidir a la perfección con la norma. Sí, es claro, existen compendios de las leyes que rigen nuestro idioma, pero en tanto leyes, son ideales, alcanzar la perfección en su uso no es más que una ilusión. Piensen que el español mismo nace como una degradación del latín y por siglos ha sido alimentado por vocablos provenientes del griego, el inglés, el francés y las lenguas indígenas, y allí reside mucho de su riqueza.

El nuestro ha sido un país de oradores, de discursos exquisitos, pero muchos de esos cultores del idioma coincidencialmente son los mismos que nos han sumergido en la oscuridad, que han desfalcado las arcas del Estado, son los mismos que promulgando leyes han coartado libertades a los ciudadanos, y muchos, muchos de ellos, nunca podrán lavarse las manos por toda la sangre que ha corrido en nuestro país.

A Jaime Garzón lo mataron por decir “hijueputa” en televisión, por creer que eso de tener el mejor español del mundo era una estupidez si en un semáforo un niño tenía que pedir monedas para no morirse de hambre. A Jaime Garzón lo mataron porque nunca creyó en los protocolos y las etiquetas, porque siempre pensó que una corbata, un traje costoso o una carrera universitaria no convertían a nadie en mejor ciudadano. Ustedes mismos pueden ver cómo están aumentando los casos de universitarios que, literalmente, están matando en gavilla a sus compañeros.


Esa ilusión de superioridad es la causante de que aún se sigan oyendo expresiones como “indio patirrajado”, “costeño de mierda”, “¿es que usted no sabe quién soy yo?”, “provinciano ignorante” o “campesino zarrapastroso”, para desprestigiar y reducir a los otros. Eso lo vio Jaime Garzón, y por eso lo mataron, porque dejó ver que hay un país más allá de la fachada que nos han construido para separarnos de los demás, brecha que a muchos no les interesa cerrar, esos que siguen escribiendo “Honorables Congresistas”, cuando el honor es otra cosa y “congresistas” no lleva mayúscula inicial.

Daniel Bonilla | Cartel Urbano

La hora del RAP

La época en la que el hip hop se mantenía en el underground quedó en el pasado. Su presencia en emisoras y grandes festivales demuestra que llegó el momento del rap en la escena colombiana.


Hace algunos años, era impensable que grupos de rap ocuparan los primeros lugares en los listados nacionales, o que estuvieran en escenarios como Estéreo Picnic o Armando Records. Hoy, es una realidad: el hip hop está llegando a nuevos espacios.

Para Benny Guevara, DJ de la banda bogotana Tres Coronas y productor de la disquera Audiolírica, los medios de comunicación encontraron en el rap un género novedoso en un momento de saturación de la misma música de siempre.

“Esto, sumado a las redes sociales, que han hecho que lo que sucede en países como Estados Unidos y Francia en cuanto rap se refiere se expanda hasta estas latitudes, pues finalmente, somos un país que sigue fielmente las tendencias extranjeras,”, explica Guevara.

Tres Coronas lleva más de diez años haciendo rap, en marzo pasado fue la primera vez que se presentó en un evento masivo, en el marco del Festival estéreo picnic, en el que participaron bandas como MGMT, Caifanes y TV on the Radio.

Días después, se presentaron en Armando Records, que en su terraza ha tenido shows de The Rapture, Bag Raiders, y Hercules and Love Affair.


Algo similar ocurrió con Crew Peligrosos, colectivo de Medellín, que también estuvo en la tarima del Estéreo picnic y ha ocupado algunos de los primeros lugares en los listados musicales nacionales, algo poco usual para una propuesta de rap; y Crack Family, que lleva más de diez años en la escena y en los últimos meses se ha presentado en varios escenarios de Colombia.

Para los integrantes de Crew Peligrosos, era cuestión de tiempo para que se popularizara la cultura hip hop, después de varios años de trabajo constante de diferentes grupos. “Hay producciones muy “tesas”, la escena es” calidosa” y cada uno tiene su público en diferentes ciudades.



"Es una escena que, siempre ha estado ahí, pero que ha crecido gracias a grupos en todo el país”, afirman. Por eso, más que hablar de un “resurgimiento” del rap en Colombia, se hace más preciso hablar de una mayor profesionalización en las producciones, según Alejandro, de la banda Delirium Tremens. “Antes por tratarse de un álbum de rap se pensaba que debía ser ‘chirri’ o de calle, y los artistas se dieron cuenta de que, al igual que en cualquier otro género musical, se debe invertir en la calidad de los discos, videos y toda la producción”.

En eso está de acuerdo Sergio Pabón, director de booking de T310 conciertos, la empresa responsable del Estéreo Picnic y de presentaciones de artistas como La Mala Rodríguez.

“El estéreo picnic es un espacio en el que todos los géneros alternativos tienen cabida, así que este año incluimos una cuota de hip hop, teniendo en cuenta el despertar nacional de este tipo de propuestas, y varios años de evolución”, comenta sobre la decisión (que sorprendió a más de uno) de incluir a varios artistas de rap en el cartel del festival.

Sumado a una mayor calidad en la producción, está la incursión del hip hop en otros géneros musicales “más comerciales”. Sucedió en la escena estadounidense, con colaboraciones con artistas pop como Beyoncé-JayZ, o Katy Perry-Snoop Dogg, que acercaron el rap a personas que, de otra manera, no se habrían aproximado a él.

Algo similar ocurrió con los artistas de la escena local, que supieron fusionar el rap con otros géneros musicales propios, como la salsa, cumbia, o música del Pacífico.

“Las agrupaciones que han construido el cambio, que apostaron por evolucionar, fusionar, pulir el trabajo y profesionalizarse como músicos han conseguido que los medios no se fijen únicamente en el estrato social, el estilo de vestir, el "slang" callejero o el recurrente mensaje del "ghetto". Ahora les parece atractivo por que agrupaciones como Tres Coronas o Flaco Flow & Melanina, Chocquibtown o Profetas cambiaron la película y suena sabroso, les gusta”, afirma Guevara.

Una de las mejores pruebas de ello son los bogotanos de Pet Fella, que hacen rap con elementos del jazz y el soul, y con toda la estructura de una banda de rock. Para ellos, ese nuevo interés en el rap, obedece a un interés por nuevas voces y nuevos discursos, algo por lo que el hip hop siempre se ha caracterizado.


No obstante, el camino aún es largo para cambiar un estigma negativo que aún se mantiene dentro del hip hop, asociado para muchos con violencia o pandillas. “Si bien el rap se creó para llevar un mensaje social, mucha gente ve el rap como el espacio para mostrar la ‘cara triste del mundo’, y no piensa que también puede comunicar otras cosas”, opina Nicolás, vocalista de Pet Fella.

A punta de trabajo duro, los artistas hip hop se están consolidando una verdadera escena nacional, y aunque todavía hay mucho por hacer y prejuicios por cambiar, en Colombia, el cambio apenas comienza.

Felipe Arias | Cartel Urbano

Yo quiero una novia como Elianis

Ya me imagino recorriendo las verbenas, las calles en plenos carnavales; ella guiándome, yo detrás, apacible, tranquilo.


Esto de las grescas, trifulcas, humillaciones públicas, pasar por encima del otro e incluso el matoneo, no son una postura. Se trata de un estilo de vida. Un pequeño recorrido por las fiestas y verbenas populares dan muestra de ello. Si usted le pega una pasada a los canales nacionales de tv encontrará con facilidad que la violencia, la agresión física o verbal es el común denominador. Es el indicador del rating. La vida cotidiana es que hay que “levantar o dejarse levantar” para que nuestro orden social funcione.

Yo, que no soy muy versado en estos temas de las luchas, que soy más bien flaquito y que clasifico en el ítem de los que “se pueden levantar” con una facilidad alucinante; que no logro conseguir una chica que esté a la altura de estos tiempo ligeros y volátiles, peligrosos y violentos, declaro abiertamente mi interés por conquistar a una chica que sé, dará la vida por mi. Yo quiero salir y tener un romance con Elianis, mujer que sabe lo que tiene que hacer en momentos límite; ella no sólo se merece mi amor, también mi temor frente a toda contienda.

Con este cuentico de que debemos dialogar, que hay que respetar las normas, que la delgada línea entre lo racional e irracional determina nuestra clase social, han querido ocultar nuestra verdadera naturaleza, nuestra vocación. Mire cómo mi amor platónico, mi Elianis, ha tomado en serio este espíritu colombiano, este talento de nuestra tele, para recordarnos que hay que arreglar las cosas como nos han enseñado: a punto de insulto, puño y patada.

No es que esté diciendo que Elianis es una indecente; todo lo contrario, estoy diciendo que ella sí sabe cual es el sabor de nuestra tierra. Hace honor a Ias imágenes que hemos construido de nuestro país. Ella sí sabe qué es ser colombiano. Es la unión perfecta entre las ideas de belleza y popularidad; entre chabacanería y empuje, verraquera. Creo que en el fondo ella tiene que ser familiar de los Uribe y si no, por lo menos debe hacer parte del proyecto Puro Centro Democrático.

Ya me imagino recorriendo las verbenas, las calles en plenos carnavales; ella guiándome, yo detrás, apacible, tranquilo. De pronto, y sin querer, tropiezo con un tipo de esos de palillo en boca, gordo, con bigote alborotado, lleno de mazamorra y medio amarillento por fumar cigarrillo. Me mira y empieza a insultarme. Me amilano, lo intento calmar diciendo que dialoguemos, que somos racionales. Él no se inmuta ante mis palabras. Me empuja, me dice lesbiana. Entonces, allí, mi mujer hace lo suyo. Empuja al agresor lo manda a comer mierda, le dice “prospecto de homosexual”, y le da una patada en donde más le duele al hombre (en el orgullo) y le escupe.

Yo, absorto, sonrío de manera tímida, la tomo de la mano antes de que le de un puñetazo en la nariz. La abrazo. Sollozo y le digo que la amo, que esos gestos enamoran. Los presentes me miran impasibles, saben que esto se ve todos los días.

Harvey Murcia | Cartel Urbano

Va dentro de cada uno...



Yo vivo mi cultura, y la respiro día a día, segundo a segundo.
Esto no es cuestión de llevar una gorra plana.
No es cuestión de llevar ropa ancha.
Ni mucho menos de la más cara.
No sólo se trata de Porta y Crack Family.
No sólo se trata de hacer rimas sin sentido.
No es hacer grafittis para poner tu nombre.
No son sólo personas parándose de cabeza.
No es fumar hierba.
No es darse a conocer como el mas rapero de todos.

EL SER RAPERO ES MUCHO MÁS

Esto va mucho más allá, es vivir y respirar, respetar la cultura, y hacerla respetar, hacerla conocer, es identificarse con el ritmo, con el estilo de vida, convivir con las rimas en tu cabeza pues ya todo lo piensas rap. No solo es rimar, es rimar con sentido y con un mensaje, esto es de expresar emociones, sin necesidad de hacer violencia, esto de es vida, no sólo de gangstas, esto es el aire para los que de verdad lo sentimos, los que amamos esta cultura, porque vivimos, respiramos, comemos, caminamos rap.

No es ropa, al rapero no lo hacen unos chiros, sino lo que se lleva más adentro de la piel, y las experiencias que ha vivido.

Esto no va de fumar hasta más no poder, no es de andar en la calle a todas horas, esto es de sentir lo que vivimos, y expresarlo en letras, baile, grafitti o música, esta es nuestra vida, para mí es un vicio que no quiero dejar.

Que pasen los años y los problemas que el rap me desahoga.

Pdt: Es sólo una opinión... ¿Para usted que es la cultura hip hop?

Carlos Z-Teban | Rearpo Magazine

Que nos gobierne el técnico de Santa Fe

Nuestros equipos se parecen al aparato judicial. Dan mil vueltas, se regresan, avanzan, vuelven; parece que se acercan al rival. Detienen la pelota, la devuelven, se la entregan al adversario y esperan a que se acabe el partido.


Nuestro país carece de tradición futbolística, no tenemos una herencia que nos permita hablar con precisión de nuestra evolución cuando se habla de futbol. Sólo por citar algunos ejemplos, Santa Fe tuvo que esperar 37 años para ganar la bendita copa, que tiene más sabor que nombre. ¿A cuántos mundiales hemos ido? ¿Cuántos torneos de clubes hemos ganado?

Pensándolo bien, mire usted, el fútbol nos sirve de pretexto para comprendernos como nación. Cortos, muy quedados en temas parecidos: desarrollo cultural, economía, o incluso historia. Recuerde que se debatió en algún momento la posibilidad de acabar la cátedra de historia e intensificar el deporte, que se traduce en fútbol. Eso quiere decir, que la idea era menos memoria, conciencia histórica y más inmediatez, ligereza y frivolidad.

No tenemos Pelés, ni Maradonas, ni Messis. A cambio llegamos a tener José Obdulios, Hurtados, Santoyos y Gavirias que sí saben hacerle gambetas y fuera de lugares a nuestra política.

¿Ha escuchado usted las entrevistas que les hacen a los futbolistas? Se queda uno petrificado entre la tristeza y el asombro; entre el horror y la risa discreta: no se les entiende absolutamente nada, no dicen nada; siempre a medio camino de lo que podría haber sido pero nunca se logró; parecen una muestra de la crisis que vive nuestra educación.

Nuestros equipos se parecen al aparato judicial. Dan mil vueltas, se regresan, avanzan, vuelven; parece que se acercan al rival. Detienen la pelota, la devuelven, se la entregan al adversario y esperan a que se acabe el partido. Luego imputan su responsabilidad a otros: al árbitro, a la cancha, a los hinchas; que la policía no hizo el procedimiento correcto, que el testigo es un personaje sin credibilidad; siempre hay un pretexto.

Los últimos casos judiciales son una metáfora de este deporte: Torneo Colmenares, Relámpago amistoso El Pastor de Pasto, El cuca patada Varela Bellini contra los motociclistas.

Siempre hay una especie de remembranza cuando se habla de fútbol. Datos y números, estadísticas que no dicen nada pero que emocionan. Alocuciones presidenciales con el mismo tono, con la misma estructura. Ilusionan y luego el encanto se vuelve frustración, y después de cuatro años, de nuevo en esperanza. ¿Cómo se puede creer así?

No sé si el problema es de herencia o de si el león se comió al cuy o de directores técnicos que sepan planificar no un partido sino un torneo, una nación. Lo que sí nos queda claro es que algún día lo lograremos, algún torneíto, así sea de barrio, podremos ganar. Que nos gobierne el técnico de Santa Fe, ese sí sabe.

Harvey Murcia | Cartel Urbano

Colombia mi prostituta ebria

Desde muy pequeño me inculcaron a amar la tierra en la que fui concebido, aquella en la que di mis primeros pasos, mientras le generaba sonrisas a mis padres y familiares, recuerdo que cuando tenia cinco o seis años corría descalzo por los cafetales de una finca en Calarcá - Quindío junto a otros niños, hijos de los campesinos, nos perdíamos en los cafetales, el sol nos quemaba las mejillas, nuestras risas abrazaban al viento y se elevaban para hacerle cosquillas a ese inmenso cielo azul que nos veía como pulgas en una gran mancha de diferentes tonos verdes, la hojas y los granos caídos eran aplastados por nuestros pies y nuestras manos elevaban cometas de papel hechas por mis abuelos, después volvíamos cansados y nos bañábamos en las regaderas donde se lavaba el café, estaba prohibido, pero por ser niños quien nos iba a decir algo, luego nos vestíamos y quedábamos oliendo café tostao ese que se pone encima de los techos corredizos. Un día, después de correr por los cafetales vimos en la entrada unos campesinos uniformados, armados y unos grafitis en las paredes, de un momento a otro, tuvimos que recoger todo, marcharnos entre lagrimas y a paso ligero, mientras varios trabajadores yacían bocabajo en esa tierra que también los vio crecer.


Articulo por @carmacoma_



Creo que ese fue uno de los cientos de sucesos que en mi vida , hicieron replantear el sentido de pertenencia por mi “madre patria” aquella que me vio crecer y que debo amar y respetar, por que “patria solo hay una” pero en este caso es un karma que me llevare hasta el día de mi muerte, por que después de eso, si es que existe un después, seré parte de la nada, del cielo o del infierno pero no de este planeta. Si bien es cierto que uno debe amar el lugar donde nace, lamento decirles que para el bien de ustedes, no amo una madre prostituta llamada Colombia, una madre que es traicionera, vulgar, sucia, religiosa, asesina, explotada, envidiosa, hipócritas, limosnera, perezosa, impune, mantenida, sin principios éticos, morales, sin historia, sin principio y sin fin, errante como los últimos pasos de Sayonara en la Ciudad de Tora. Somos hijos de madres violadas como ocurrió con nuestras raíces indígenas por colonos españoles mientras en su vientre se germinaba la sevicia, la malicia, la envidia, la pobreza y la ignorancia, somos hijos de la violencia, de esa violencia que se fortaleció en la Guerra de los Mil Días, Frente Nacional, los cuales desembocaron en guerrillas, AUC, narcotráfico, sicario, fleteros, apartamenteros, ladrones, raponeros, empaladores, convirtiéndonos en la peor hampa Latinoamérica, por lo tanto nuestros abuelos, padres, hermanos e hijos han sido y seguirán siendo parte de esta suciedad de esta miserable lumpen. Es una prostituta ebria que no sabe de su historia por que siempre estuvo llena de lagunas, vive en un eterno guayabo que por leves momentos, recuerda lo que fue pero que después lo olvida, tan ebria que no ha podido levantarse de su propio vomito de sangre, un vomito lleno de trocitos mutilados o desmembrados de campesinos, estudiantes, políticos, inocentes o culpables en ultimas, sus propios hijos. A veces mi madre patria tiene varias emociones efímeras y absurdas por ejemplo: se siente feliz cuando la selección colombiana de futbol gana un partido por que en ese momento la pasión y la estupidez nos identifica y nos une, después se siente triste y decepcionada cuando a una modelo se le infecta el culo por un biopolímero mal puesto, es un país de pequeñeces, luego se siente indignada cuando es criticada, mientras es indiferente ante sus hijos pequeños que se suicidan en el Choco por no tener nada que comer, antes sus hijos desplazados o incinerados como ocurrió en la masacre de las bananeras, el Aro, el Salado o los Montes de María, es una patria borracha que se deja hacer el amor mientras acepta cualquier peso para sobrevivir como las prepagos de Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y demás ciudades, una prostituta que se maquilla y se pone bonita para El Dancing Miramar pero que en realidad no es ni aceptada en La Copa Rota, mi país es una prostituta ebria que es carcomida por el sífilis de la violencia que sin querer también heredaron esos hijos que la ven agonizar desde otros países, esos que huyen de esta mala patria, lo cual también es reflejado en el exterior por que la mayoría de sus hijos son sicarios, ladrones, prostitutas, traficantes de lo contrario amas de casa, limpia baños, meseros lo cual no es malo, por que es un trabajo honesto seria lo mínimo de exigirle a su madre Colombia, al estar borracha es incapaz de controlar sus limites, porque ya no siente vergüenza de sus hijos ya es algo del común vernos morir y de convertirnos en polvo pero no en polvo de ceniza si no en polvo de cocaína que será enviada al extranjero, nuestras vidas estarán convertidas en gramos que serán aspiradas, mientras nuestra esencia maligna devora el cuerpo y el alma del ser.

Colombia es de esas prostitutas frías e insensibles, esa patria que se prueba el vestido del patrón a escondidas para sentirse bonita y querida ante una pantalla de humo que ha creado para cubrir sus defectos, una patria que se muestra perfecta ante ojos extraños mientras por dentro se pudre, ya que tuve la oportunidad de recorrerla a la corta edad de 12 años pero esta vez de parrillero en una moto mientras me abría paso en las entrañas de este caos, viajando en sus ruinas en los anillos de la ciudad, libre entre los miserables, mientras el smog apuñalaba mi rostro y mis manos hacían leves movimientos de gatillero, “tas tas tas “ imitaba el sonido de las balas y reía, luego abrazaba la cintura de mi tío y volvíamos a casa.

Mi patria, mi tierra, esa que describí en párrafos anteriores me crio en algunos círculos del infierno, aunque me atrevería a decir que Colombia es el infierno en la tierra, ella me enseño de pequeño a ser otro Caín, otro, de los millones que la habitan.

Así es mi madre, criminal y asolapada, uno no elige donde nace pero tampoco se esta obligado a amar sin quitarse la venda que es impuesta desde que nacemos, ya que haber nacido aquí es un fraude y vivir en Colombia es jugar constantemente a la ruleta rusa, es generar preocupación e incertidumbre “si estará bien” “le habrá pasado algo” “a que horas llegara” “esa zona es peligrosa” “y esas personas si son de fiar” “uy! ese tipo, tiene una cara que da miedo” “y por que sale a esta hora” “cuidado mijo” “la bendición mami” “por algo lo mataron” “ojo por ahí” “por la sombrita” “que pesar, dios los ampare y favorezca” y uno sin saber, si quizás el destino, me estrelle con algún hermano ladrón, sicario, militar, guerrillero, sádico, paraco o una bala perdida que me quite la vida, por que esa es la ley de mi país, no me sorprendería quedar muerto por ahí, eso de llegar a viejo y morir en mi cama es una muerte que contradice a mi madre Colombia, prefiero morir como un buen hijo de perra, a balazos y rápido como otro colombiano mas, en su ley.

@Carmacoma_ | Rearpo Magazine

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